Un funcionario del gobierno adquirió una tercera vivienda en country mediante línea de crédito subsidiado del Banco Nación, pese a declarar solo una en Ramos Mejía.
Panelistas criticaron la ética de Furiaste por usar fondos públicos para segundas y terceras propiedades en contexto de caída del consumo y ajuste.
El caso se enmarca en la supuesta estabilización macroeconómica, pero con demanda de dinero colapsada.