Las negociaciones entre EE.UU. e Irán en Islamabad fracasan tras 21 horas porque la Guardia Revolucionaria controla el estrecho de Hormuz y el programa nuclear, impidiendo acuerdos civiles.
J.D. Vance negocia con el jefe del parlamento iraní Mohamed Bagher Ghalibaf, pero el poder real reside en la Guardia, que coló un delegado y rechaza concesiones como liberar Hormuz o renunciar al arma nuclear.
Ahmad Vahidi, jefe de la Guardia, critica las charlas; el presidente Massoud Pezeshkian admite que no controlan la escalada.
La doctrina mosaico de Ali Khamenei fragmenta el poder para sobrevivir ataques pero frena negociaciones unificadas.
Irán resulta blindado para la guerra pero fracturado para la paz, haciendo cualquier acuerdo papel mojado.