La madre de Ángel, Mariela Altamirano, y su pareja Michael González quedaron detenidos en Comodoro Rivadavia tras la autopsia que confirmó traumatismos craneales ocurridos al menos 10 días antes de la muerte del nene el domingo de Pascua.
Los separaron en distintas comisarías, una en Radatil y otra en Moscón, y mañana tendrán audiencia de formulación de cargos por homicidio agravado, donde decidirán si declaran con defensor oficial.
Vecinos como Eusebio relataron gritos permanentes entre la pareja en presencia de Ángel y la bebé, y observaron que Michael quemaba ropa de Ángel en un pozo frente a la casilla precaria donde vivían, días después del fallecimiento, mientras ellos no asistieron al velorio.
Mariela Altamirano mintió en un audio local al decir que irían a la iglesia esa mañana, pero no había misas matutinas; huyeron en taxi por temor a represalias vecinales, alegando cabeza hinchada y moquillo en el nene.
El padre preveía el homicidio, la querella incluye quema de ropa para impunidad, y el Ministerio Público Fiscal caratuló homicidio agravado con múltiples golpes en la cabeza.