La Policía Federal detuvo a una médica anestesióloga de un hospital de Vicente López tras allanamiento en su casa de Castelar, donde hallaron medicación robada como fentanilo, midazolam y otras drogas, incluyendo una ampolla de fentanilo rota con cintas.
La investigación surgió de una denuncia de una médica directiva al detectar irregularidades en los libros de control: la anestesista sacaba drogas para falsas cirugías a nombre de su mamá, inexistente en registros hospitalarios, simulando operaciones para su madre.
La asociación de anestesistas confirmó que la mujer renunció en febrero, coincidiendo con la muerte de Alejandro Salazar en la "fiesta del propofol", generando expectativa por posibles vínculos con redes de médicos adictos que roban sustancias de hospitales públicos.