Viktor Orbán perdió las elecciones en Hungría, poniendo fin a una hegemonía de más de una década. La OSCE destacó el uso del miedo, desigualdad en financiación y cobertura mediática sesgada por parte del primer ministro saliente.
Peter Magyar emerge como nuevo líder con nuevos aires para el país. El primer ministro polaco celebró la derrota de Orbán como una señal de un nuevo orden mundial en el que Polonia participará activamente durante su visita a Corea del Sur.
Donald Tusk expresó alegría por el resultado, mientras la Unión Europea podría desbloquear fondos a Polonia. La campaña de Orbán fue calificada de casi dictatorial por observadores.