La investigación por la muerte a golpes del nene Ángel de 4 años en Comodoro Rivadavia revela un esquema de corrupción judicial y venta irregular de niños, con denuncias de adopciones a cambio de autos cero kilómetro y entrega de criaturas a familias de gitanos mediante sobornos a psicólogos y jueces.
María Beatriz Altamirano, madre de Ángel, y su pareja Michael González están detenidos por homicidio agravado con prisión perpetua; la autopsia mostró 20 golpes en el cráneo sin fracturas pero con hemorragias que causaron edema cerebral, paro cardiorespiratorio y posible asfixia. Ocultaban moretones con máscara de Spiderman y mangas largas; la casa era un basural sin baño donde quemaron ropa con sangre del nene.
Detrás del crimen surge narcomenudeo por parte de González, investigado paralelamente, y fallas del sistema: una psicóloga, jueza Verónica Roldán y juez José Pablo Pérez permitieron la revinculación pese a antecedentes violentos y desnutrición. La beba de 7 meses de la pareja ya fue entregada a Córdoba vía escribano.
La Casa del Niño funcionaba como centro de trata: quitaban chicos a familias, los pasaban por madres inadecuadas y los vendían; un testigo contó que a él y su hermana los eligieron como en subasta para llevarlos a Rivadavia y Córdoba, separándolos para servidumbre. La cobertura mediática aceleró detenciones y abogado Roberto Castillo representa al padre Luis.