Las elecciones presidenciales en Perú se extendieron al lunes por fallas logísticas que impidieron votar a más de 50.000 ciudadanos, con demoras en entrega de urnas y material en 13 centros del sur de Lima.
Keiko Fujimori lidera rumbo a segunda vuelta el 7 de junio, pero el desorden generó indignación masiva entre electores que colgaron horas y perdieron trabajo sin compensación.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales culpó a una empresa de transporte; detuvieron al gerente de gestión electoral por omisión y demora de funciones.
Electores protestaron por fraude aparente y exigieron sanciones al ONPE, en un inédito desastre democrático que opacó resultados.