Estados Unidos ejecuta un bloqueo naval total en el Estrecho de Hormuz, interceptando buques que salen o entran a puertos iraníes, lo que provocó una caída del 90% en el tráfico marítimo y un embotellamiento de 732 embarcaciones en el Golfo Pérsico. Solo 34 barcos pasaron recientemente, mientras petroleros como el Ridge Starry y Ostría dieron media vuelta para evitar la Marina estadounidense liderada por el buque Trípoli.
Donald Trump impone esta medida para forzar el desmantelamiento del programa nuclear iraní, fin de misiles balísticos, cese de ataques a Israel y corte de apoyo a Hezbollah y hutíes, causando pérdidas diarias a Irán de entre 61 y 153 millones de dólares. Irán califica la acción como piratería ilegal y amenaza puertos en Golfo de Omán y Mar Arábigo, según el teniente coronel Sol Fakhari.
Arabia Saudita reparó su oleoducto este-oeste para bombear 7 millones de barriles diarios al Mar Rojo, evitando Hormuz, mientras países del Golfo buscan alternativas. Consecuencias globales incluyen cancelaciones de vuelos por falta de combustible y agotamiento de reservas en aeropuertos europeos, según ACI Europe.
Ángel Mas, experto en Medio Oriente, afirma que Irán pierde más al depender del 90% de sus exportaciones petroleras por Hormuz, beneficiando a EE.UU. con sus 13 millones de barriles diarios y a China presionando por negociaciones vía Pakistán. Hezbollah rechaza reunión Líbano-Israel exigiendo alto al fuego, y Netanyahu apoya la firmeza de Trump.
Mediáticos MAGA como Tucker Carlson critican a Trump por no priorizar America First, recordando su salida del acuerdo nuclear de 2015 con Obama. Rafael Grossi de la OIEA advierte que Irán está cerca de bombas nucleares sin acceso a inspectores.