El Golfo de Guayaquil se convirtió en zona estratégica para el narcotráfico, donde grupos criminales usan islas y vegetación para ocultar cocaína antes de trasladarla a buques hacia Europa y Estados Unidos.
La policía antinarcóticos realiza interdicciones en carreteras, inspecciones subacuáticas, allanamientos y destrucción de laboratorios. Ecuador decomisa 300 toneladas de droga al año en medio de violencia creciente.
Gran parte de la droga ingresa por tierra pese a controles reforzados con apoyo internacional.