Agostina Páez, abogada condenada por racismo en Brasil, consigue sponsors como hamburguesería pese a pagar 150 mil dólares de multa y se salva de prisión; ahora es influencer y responde a Eduardo Feynmann.
En video viral, Páez acusa a Feynmann de homofóbico, clasista y misógino por comentarios como "argentinos no queremos crecer con papás putos", dice que él publica diariamente sobre ella obsesionado y rechazó invitaciones a su programa. Panel debate si su contratación es marketing o error, comparándola con influencers peores.
Páez justifica su reacción racista por provocación previa pero admite error y pide perdón repetidas veces, mientras critica a Feynmann por no asumir sus dichos clasistas sin excusa. Menciona "cositas" sobre su mujer santiagueña para explicar la obsesión.
El panel critica la hipocresía: Feynmann ataca pero panel lo defiende parcialmente; otros ven su defensa como peor que el racismo de Páez.