Las pymes argentinas enfrentan cierre masivo no por destrucción intencional del gobierno, sino por falta de financiamiento para reconversión, deudas con AFIP y bancos, y apertura a importaciones chinas que las hace inviables contra competidores masivos como FATE.
Lacha Lázari distingue empresas que cierran ordenadamente de las que quieren seguir pero se caen por subinversión crónica, embargo de AFIP y tasas de interés al 25-30% que impiden créditos viables, mientras grandes sectores como construcción e industria generan menos empleo en centros urbanos.
Impuestos en nafta (40% nacionales más provinciales y municipales) elevan costos sin congelamiento pese suba petróleo; productores exigen bajar impuestos para competitividad, criticando abusos municipales que justicia declara inconstitucionales en lugares como Varadero y San Nicolás.
Costos argentinos (seguridad, infraestructura, regulaciones laborales, mafias) sobrecargan 600.000 pymes que resisten por vocación; panel urge instrumentos creativos para refinanciar deudas y proteger propiedad privada contra embargos AFIP que mandan al informalismo.