La policía de la Ciudad desarticuló una banda de extorsionadores liderada desde el penal de Sierra Chica y otro en Merlo, donde presos usaban celulares y tablets para operar. Contactaban menores vía TikTok haciéndose pasar por productores de moda.
Engañaban a chicas menores para que enviaran fotos en ropa interior supuestamente para un book, luego las extorsionaban amenazando con enviarlas a familiares o publicar en deep web. Usaban esas imágenes para extorsionar a hombres contactados, haciéndose pasar por policías.
Padres de víctimas denunciaron en fiscalía porteña, llevando al desbaratamiento. Se secuestraron artefactos electrónicos en penales, destacando connivencia con servicio penitenciario y actividades como OnlyFans desde celdas.