Un periodista desde Qom, Irán, relató su visita al cementerio de Minab donde un misil estadounidense mató a 170 niñas y niños el primer día de guerra. Familias duermen entre tumbas, celebran cumpleaños post mortem con tortas sobre lápidas incluso 33 días después, mostrando profundo dolor.
El pueblo iraní exhibe firmeza extrema: no se quejan del gobierno sino que afirman haber dado lo más valioso y ahora Irán debe seguir sin rendirse. Vivieron el fracaso de negociaciones en Pakistán con desconfianza, recordando ataques previos durante diálogos y declaraciones de EE.UU. sobre abrir el estrecho de Hormuz con o sin acuerdo.
Desmintió que Irán sea teocrático, definiéndolo como teodemocrático con elecciones presidenciales y parlamentarias aprobadas por el 98% del pueblo. Decisiones de guerra corresponden al líder supremo, quien resultó herido pero vivo, emitiendo comunicados pese a no aparecer en TV.