Pakistán logra un alto al fuego temporal de dos semanas entre Irán y Estados Unidos en Medio Oriente, mediado junto a China, permitiendo negociaciones y libre paso en el estrecho de Hormuz. El primer ministro Sheba Sharif y el jefe del ejército Asim Munir mantienen contactos intensos con la Casa Blanca y el gobierno iraní, incluyendo llamadas nocturnas con el vicepresidente J.D. Vance, Steve Witkoff y Abbas Arakchi.
China respalda la iniciativa con su influencia en Teherán, proponiendo cinco puntos clave: alto el fuego inmediato, retorno a negociaciones, soberanía blindada, protección de civiles e instalaciones nucleares, y libre tránsito en Hormuz. Patricio Ayusto analiza que Pakistán busca protagonismo, reconstruir lazos con EE.UU. bajo Trump, contener insurgencia baluche en frontera con Irán, y resolver conflictos con Afganistán, con respaldo chino para evitar mediación directa de Beijing rechazada por Washington.
Ayusto destaca la relación personal Trump-Munir, la desastrosa retirada de Biden en Afganistán, y el rol de China en normalizaciones previas como Arabia Saudita-Irán. Pakistán gana atención internacional pese a su guerra con Afganistán, priorizando estabilidad regional sin expansión del conflicto iraní.
China mantiene esfuerzos constantes por la paz desde el inicio de la guerra, enviando diplomáticos y promoviendo estabilidad sin tomar partido, fortaleciendo lazos geopolíticos con Irán más allá de lo energético.