En Positos, playa de Bahía San Blas, recolectores artesanales extraen ostras japonesas invasoras durante marea baja sin buceo ni embarcaciones. Los bancos silvestres alcanzan miles de toneladas con densidades de hasta mil ostras por metro cuadrado, expandiéndose desde San Blas a Bahía Blanca, Montehermoso y Necochea.
Expertos explican que la biomasa se renueva anualmente más rápido que la explotación comercial actual, lo que impide controlarla y podría llegar a Mar del Plata. Introducidas por un asiático fallido en cultivo, ahora ofrecen potencial para exportación, empleo y producción al escalar la captura.
En la planta de selección, ostras grandes van a pasta para China como "ostras chinas", mientras las medianas de 8-10 cm se destinan a restaurantes locales a bajo costo. Pescadores como Rolo devuelven ejemplares pequeños para que crezcan.
Se prueban ostras crudas, describiéndolas como "cucharada de mar", y se cocinan con fumé de pescado, criolla de salicornia y vinagretita. En casa de Sonia, alma mater de la Fiesta Provincial de la Ostra, preparan paella positense con pulpos y gatuzo local.
Sonia, docente jubilada, construyó su casa reciclando materiales en Positos, de 70 habitantes, y produce conservas caseras como membrillo y licores para visitantes, promoviendo segundas oportunidades y comunidad.