Viktor Orbán reconoció su derrota en las elecciones legislativas húngaras después de 16 años en el gobierno, con el 87,4% de los votos escrutados que otorgan más del 53% a la oposición liderada por Péter Magyar frente al 38% de su partido.
Orbán, considerado referente de la ultraderecha global y aliado clave de Vladimir Putin en la Unión Europea, perdió ante un competidor que surgió de su propio núcleo político, quien denunció corrupción y puso el eje en reencausar las relaciones con la UE y la OTAN. La victoria de Magyar, quien podría convertirse en el nuevo primer ministro, generó felicitaciones de líderes como Emmanuel Macron, que la definió como un triunfo de la democracia, y Ursula von der Leyen.
El desgaste de Orbán se atribuye a la crisis económica, inflación y problemas institucionales como la justicia, que llevaron a la UE a congelar 13 mil millones de euros hasta que se realicen reformas. Aliados como Donald Trump, J.D. Vance y Javier Milei no pudieron evitar la derrota, en un contexto de vetos de Orbán a iniciativas europeas sobre Ucrania y sanciones a Rusia.
Fernando González, desde España, destacó que la política extrema de Orbán, combinada con la crisis económica, selló su pérdida, beneficiando a una derecha moderada y europeísta como la de Péter Magyar, quien obtuvo dos tercios del Congreso.