En la tercera temporada de #JuegoChino, Lu Rybnik, conocida como la Tora por su profe de gimnasio debido a su carácter fuerte y fuerza física, se presentó nerviosa pero reveló su personalidad justiciera, intuitiva en lenguaje corporal y fanática de Chano y Tan Biónica. Admitió aspirar a ser la próxima Susana Giménez, haber trabajado en estética cobrando planes de pago y defender a sus amigos a capa y espada.
Lu confesó una etapa pasada de "adicta al sexo por deporte" en noches de fiesta, hoy superada y más selectiva, odiar las mentiras especialmente en parejas, y ser resolutiva en problemas domésticos con herramientas propias. Defiende la medicina estética como cuidado personal, pinta de forma expresiva desde chica y mantiene una relación cristiana con Dios, leyendo la Biblia diariamente.
En el programa, discutió apuestas fallidas en relaciones, lo que la enoja (falta de resolución y mentiras), leyó un trofeo irónico sobre ganar al "pelado", y jugó al chino contra el conductor al mejor de tres, empatando 1-1 pero perdiendo el decisivo, cerrando su debut con humor: "Como el culo". El conductor la desafió a sonreír al perder y propuso un futuro programa de resolución de problemas.
Lu compartió anécdotas como regalar ropa a amigas y fandom, priorizar verdades duras y su transición interna de "Tora" a Lu, instalando su imagen picante pero madura en el show.