El festival tradicionalista en Diamante continúa con interpretaciones de chamamé y folklore criollo, donde el público muestra preferencia por estos ritmos y canta junto a los artistas.
Se destacan canciones como "Corazón fallido del amor", "Bailando te conocí", "Toro Mañero", "Rotillo", "Por Pasador", "Guampa Entera" y enganchados clásicos como "Chamamecito" y "Zapucay", animando al público a cantar bien fuerte.
La locutora recuerda anécdotas con Orlando Veracruz, describiéndolo como un hombre campero que andaba a caballo por Cosquín, incluyendo calles, escenario y camarines, y menciona una deuda pendiente de visitarlo en su rancho.
Lázaro Caballero se despide tras diez días de gira, expresando ganas de volver al pago pero destacando lo hermoso del verano por el trabajo y el apoyo incondicional del público. En el cierre, se le agradece por su canto y generosidad, grabando su nombre en el corazón de Diamante con "la sangre de quebracho" y la raíz de la tierra entrerriana.
El artista agradece al pueblo entrerriano por el respeto, por mantener viva la cultura y las tradiciones en los festivales, por comprar entradas y vestirse de gaucho, pidiendo que no muera nunca y lanzando un último enganchado con bombo al palo.