José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile y diseñó un gabinete de 26 ministerios con independientes alejados de partidos y figuras de la derecha tradicional que lo apoyaron en campaña.
Sus prioridades incluyen lucha contra delincuencia con promesa de expulsar a 300.000 migrantes irregulares, gobierno de emergencia 90 días con mano firme y recorte fiscal de 6.000 millones de dólares en 18 meses, pese a datos que muestran estabilidad económica heredada de Gabriel Boric: inflación al 3,5%, crecimiento 2,5% y tasa homicidios bajando a 5,4 por 100.000 habitantes.
Kast critica el Estado heredado pese a expertos que desmienten emergencia total, y se alinea con ultraderecha global visitando a Javier Milei, Nayib Bukele, Giorgia Meloni, Viktor Orbán y Luis Abinader, inspirado en Donald Trump.
Es la primera vez post-dictadura de Pinochet que Chile elige presidente ultraderechista, con énfasis en seguridad como principal demanda ciudadana.