La Cámara ordenó liberar a Jorge Castillo, uno de los dueños de La Salada, y otros presos por lavado de dinero, tras 10 meses de detención sin pruebas. Castillo celebra quitarse la pulsera electrónica, denuncia secuestro extorsivo con allanamientos, robos, amenazas y coacciones para pedir plata, y anuncia denuncias por atropellos a sus derechos.
En conexión en vivo con el programa, Castillo defiende que La Salada vende más barato que chinos como Temu (remeras a 5 mil pesos vs 20 mil), compite globalmente en Shanghái, Nigeria, Angola y Bangladesh, produce al 25% del precio chino pese a cargas sociales e impuestos, y desafía públicamente a Fabián Doman a probar quién paga más impuestos.
Se genera tensión cuando Castillo acusa a Doman de cara de bobo y pillo por insinuar evasión, dice que nunca estuvo preso sino secuestrado, exige disculpas por agresión, muestra resolución judicial que lo declara inocente por doble juzgamiento, y culpa el proceso a su familia. Problemas de audio cortan la charla, pero Castillo insiste en su inocencia y laburo desde los 8 años con 61 años de trayectoria.
El panel interpreta el desborde emocional por la carga del proceso y cierra la conexión, destacando el invento de ropa barata en La Salada.