La justicia ordenó liberar a presos por lavado de dinero en La Salada, incluido Jorge Castillo, uno de los dueños, quien celebra quitarse la pulsera electrónica y denuncia secuestro extorsivo con allanamientos, robos y amenazas.
Castillo anuncia denuncias por atropellos a sus derechos y afirma que La Salada vende más barato que chinos como Temu (remeras a 5 mil pesos vs 20 mil), compite globalmente en Shanghái, Nigeria y produce al 25% del precio chino pese a impuestos.
Desafía al panel a comparar impuestos pagados y defiende su galería en Bacacay, dividida por municipalidad por no pagar coimas.