En el parque de la Ciudad de Buenos Aires, durante la fiesta de colectividades, inflan cuatro globos aerostáticos gigantes de entre 25 y 30 metros con ventiladores y quemadores, pese al viento que los desestabiliza.
La gente hace fila para sacarse fotos adentro de los globos sostenidos por sogas, como en una carpa de circo. Los periodistas destacan la postal al atardecer con cielo celeste y la expectativa de verlos volar.
Discuten detalles técnicos como chequeo de filtraciones de aire y el rol de las llamas para mantenerlos inflados, mientras el viento complica el proceso pero genera espectáculo.