El gobierno nacional demostró falta de gestión al no pagar subsidios adeudados a las empresas de autotransporte durante Semana Santa, lo que obligó a reducir frecuencias de colectivos un 20% y luego un 30%.
Las empresas denunciaron deudas de tres meses y subsidios de marzo calculados con precios viejos del gasoil, pese a aumentos del 20% por la guerra y política petrolera. Solo el jueves se reunieron para discutir, reconociendo la deuda pero sin resolverla de inmediato.
Esto generó escenas de pasajeros colgados de colectivos, obligados a salir una hora antes y llegar tarde, afectando directamente a los problemas populares en un contexto de superávit fiscal que no se tradujo en pagos oportunos.