Argentina se repliega en los minutos finales y sufre el empate de Holanda tras una falta en la medialuna que Kurt Meiners convierte con una jugada ensayada de pizarrón, forzando el tiempo extra en los cuartos de final del Mundial.
En la tanda de penales, Emiliano Martínez se convierte en figura al operar psicológicamente sobre los pateadores holandeses, atajando cruciales como el de Van Dijk, a quien anticipa por su historial en definiciones. Enzo Fernández ejecuta confiado al medio tras practicar el día anterior, siguiendo el consejo del Dibu.
Lautaro Martínez convierte el último penal bajo presión, con los rivales intentando distraerlo, mientras los jugadores argentinos celebran el pasaje a semifinales con descargos viscerales y meditados, destacando la resiliencia del equipo.