En la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, Irán derribó un F-15 Strike Eagle estadounidense sobre el sur del país, el primero en combate en 20 años, y capturó inicialmente a un tripulante.
Tribus nómadas armadas buscaron a los aviadores bajo consigna patriótica, mientras un segundo A-10 fue derribado; Donald Trump ordenó extracción con 100 fuerzas especiales, helicópteros Black Hawk y desinformación, rescatando al coronel herido pese a averías en aviones propios y denuncias iraníes de drones y helicópteros derribados.
Israel comparó la misión con gestas históricas; Irán cuestionó si fue engaño para robar uranio enriquecido.