Los ciudadanos argentinos expresaron su descontento con la inflación oficial del 2,5% anual que no coincide con los aumentos diarios en supermercados, mientras cierran constructoras y crece el desempleo.
Voces de la calle criticaron la justicia social como un robo, tildaron al gobierno de mentiroso e inmoral, y denunciaron operativos policiales violentos con gas lacrimógeno contra trabajadores, describiéndolos como una cacería humana.
La gente resaltó la realidad ignorada por el gobierno, con comerciantes sin ventas, alquileres equivalentes a sueldos y una sociedad al rojo vivo por la crisis económica y social.