El ciclón Bahiano tocó tierra en la isla norte de Nueva Zelanda cerca de la península de Maquetu, provocando inundaciones, cortes de energía y evacuaciones de cientos de personas.
El Servicio Meteorológico Nacional reportó vientos destructivos superiores a 130 km por hora, fuertes lluvias y grandes olas, describiéndolo como un sistema que amenaza la vida.
Autoridades declararon estado de emergencia en varias regiones con alertas rojas por viento y 5.000 hogares sin electricidad, aunque se restableció en 2.000.