Los participantes de Gran Hermano sufrieron hambre intensa tras la placa, devorando pizzas y empanadas en minutos y pidiendo galletitas. Expresaron deseos de sándwiches de milanesa completos y criticaron la escasez como castigo.
Panel observó alacenas casi vacías con fideos y arroz, pero sin proteínas, recomendando creatividad como en temporadas pasadas con caramelo de azúcar. El hambre amenaza con generar mal humor y conflictos junto al cansancio.
Destacaron a Brian comiendo sin parar durante críticas, y notaron shippeos débiles y estrategias alimentarias como Lola usando comida para alianzas.