En un documental, alemanes narran su devoción vital por los automóviles desde la infancia, viéndolos como símbolo de libertad individual y emoción, con historias de primeras palabras "auto" y fascinación por sonidos de motores de carreras.
Fotógrafos como René Staud capturan autos como personalidades con alma en libros de lujo como el Silver Book a 7500 euros, mientras publicistas venden sueños de vidas lujosas pese a atascos reales y costos altos.
Defensores rebeldes rechazan reducir deportivos como Ferrari a métricas CO2, comparándolos con obras de arte de Picasso o música de Mozart, priorizando su función cultural sobre funcionalidad eléctrica.
Entusiastas mantienen flotas de siete autos, sueñan con Porsche 911 GT3 RS y comparten rutinas en redes como TikTok e Instagram para audiencias jóvenes, resistiendo transiciones ecológicas que quitan espacio urbano.