Un dueño chino de un local en Brasil insultó con la palabra "mono" a un hombre negro, lo que desató una violenta agresión por parte del ofendido y sus acompañantes que destruyeron el comercio.
Los agresores golpearon al dueño y a su esposa, rompieron todo el local y el hombre manoteó una cuchilla para defenderse, generando más violencia; no intervino policía cercana.
Periodistas comparan con caso de Agostina Paz, abogada argentina condenada por injuria racial en Brasil, donde es delito grave con penas de 2 a 5 años de prisión, y enfatizan que ambas reacciones son desmedidas pero el insulto es delito en ese país.