La administración de Donald Trump apoya al primer ministro húngaro Viktor Orbán en las elecciones de este domingo, donde enfrenta a Peter Magyar, opositor unificado desde centro-derecha a centro-izquierda que promete levantar vetos a ayudas europeas para Ucrania.
Panelistas destacan a Orbán como disruptor de la UE, con vínculos a Moscú, ultranacionalismo y críticas a Bruselas, utilizando rivalidad con la UE para canalizar malestar de clases trabajadoras y agricultores. Su reelección erosiona la democracia y facilita amenazas rusas en Europa en contexto de rearme continental.
Orbán capitalizó nacionalismo, control de fronteras y populismo "ley y orden", pero el caos de Trump con guerra en Irán e inflación cambia percepción del trumpismo en Europa, probando si sigue atractivo para ultras europeos.
Escándalos de corrupción rodean 16 años de Orbán, contrastando con outsiders limpios.