Múltiples trabajadores quedaron sin empleo estable en locales cerrados y contratos temporales. Un ex empleado de Pochuelos contó que tras siete años el local en Avenida Escalabrini Ortiz despidió a cinco personas, ganando entre 900 mil y 1 millón por ocho horas diarias.
Otra cajera de supermercado busca desde hace cuatro meses, haciendo changas como encargada de edificio. Jóvenes electricistas matriculados y otros enfrentan dificultad extrema para hallar puestos fijos.
Los contratos por tiempo determinado impiden proyección laboral. La situación afecta especialmente a jóvenes en un mercado laboral precario.