Los artistas de Tonolec explicaron la importancia de tocar en Formosa, su lugar de origen, transmitiendo cantos en lenguas com, toba y guaraní. Como clorindense y formoseña, se emocionan al volver a casa con su música que integra raíces ancestrales con electrónica desde el año 2000.
Describen su proceso como lento y seguro para que los dos mundos se potencien sin sonar como un simple remix. Han sembrado durante 12 años una coordinación madura como vinos en barrica, evolucionando espiritualmente con las comunidades.
Tratan las canciones indígenas como tesoro sagrado de culturas saqueadas, pidiendo tiempo para reposar y transmitir su esencia de vida e integración con la naturaleza. Para cada show realizan una ceremonia con atuendos, escenografía, abrazos y sonidos para abrir un vórtice de energía compartida con el público.