Cristian Echeverría y su equipo ingresaron en vivo a la precaria casa en Comodoro Rivadavia donde murió Ángel Pérez, el niño de 4 años con lesiones cerebrales graves. La vivienda muestra hacinamiento, goteras, basura peligrosa, un risco con riesgo de caídas y un pozo de 2-3 metros con resortes de colchón quemados, posiblemente para destruir pruebas como sangre en sábanas.
Luis, padre de Ángel, denunció la inacción judicial ante el juez Pablo José Pérez, la psicóloga Jennifer Leiva y asistentes sociales. Vecinos confirmaron que Mariela, la madre, y su pareja quemaron elementos el domingo. La casa tiene luces y radio encendidas para simular ocupación, pero no está custodiada por policía pese al allanamiento previo.
Panelistas criticaron el sistema: el niño gritó y lloró al ser entregado a la madre a quien no reconocía tras 3 años, mostrando desesperación. Informe preliminar de autopsia indica lesión intracranial de 10 días de evolución y múltiples golpes, no compatibles con accidente. Sospechan paliza y posible abuso.
Entrevista al dueño Eusebio reveló que alquilaban por 150 mil pesos, no pagaron el último mes, y Mariela se fue en taxi el jueves. Perros ladraron el día de la muerte. Expertos piden revinculación gradual madre-hijo y alertan sobre señales en dibujos y conducta del niño ignoradas por profesionales.
Indignación pública exige cárcel para todos los involucrados en la entrega del niño. La escena no preservada podría anular la investigación.