La policía de la Ciudad desarticuló una banda de extorsionadores liderada por presos en los penales de Sierra Chica y Merlo, quienes usaban celulares y tablets para contactar menores vía TikTok haciéndose pasar por productores de moda. Engañaban a chicas para que enviaran fotos en ropa interior, creaban un book falso y cobraban por él.
Una vez con las imágenes, extorsionaban a las menores amenazando con enviarlas a familiares y policía si no mandaban fotos sexuales, que luego subían a la deep web para extorsionar a hombres argentinos haciéndose pasar por policías y alegando delitos con menores.
Padres de víctimas denunciaron en una fiscalía porteña, lo que llevó a allanamientos e incautación de dispositivos electrónicos en las cárceles. El panel cuestionó la facilidad de contacto entre adultos y menores en TikTok y la connivencia penitenciaria, comparándolo con ficciones como El Marginal.