Ángel, un niño de 4 años, murió el sábado por la noche en Comodoro Rivadavia después de descompensarse en la casilla precaria donde la justicia lo obligó a vivir con su madre Mariela desde noviembre. La madre lo encontró sin respirar horas después de dormirlo, esperaron una hora la ambulancia y falleció en el hospital regional pese a los esfuerzos.
El informe en vivo desde el barrio Quintas 1 mostró la casilla inhabitable: techo de chapa con goteras, catre improvisado arriba donde dormía Ángel, cocina con garrafa y conexión ilegal de gas, sin espacio para moverse, rodeada de basural y monte. El nene iba solo al jardín por senderos peligrosos, llegaba sucio, sin cambiarse ropa, con broncoespasmos posiblemente por frío y pileta de lona en pleno otoño.
Vecinos oyeron llantos la noche fatal, y el padre había pedido no mudarlo porque quería quedarse con él. La justicia ignoró informes del jardín anterior, psicóloga y jueza de familia no visitaron el lugar. Principales sospechosos son la madre y su pareja; el juez Pérez dará conferencia el lunes, y la psicóloga pidió custodia por amenazas.
El periodista Ignacio Damonte, primer medio en entrar, comparó con casos como Loan o Lian: condiciones peores que en villas conocidas, Estado ausente en zona de tierras irregulares sin servicios. Vecinos piden justicia por Ángel, que clamaba auxilio en videos.
La indignación crece por fallas sistémicas: jueces firman sin leer expedientes, priorizando revinculación sin chequeo ambiental pese a tenencia compartida previa con padre en casa cómoda.