En un juego de confesiones, el panel responde sí o no a preguntas picantes. Mónica admite haber encarado a su marido, su personal trainer en el gimnasio: le dijo "qué linda boca que tenés" pese a que le caía mal, tardaron dos años en besarse por estar en parejas separadas.
Otros confiesan cruzarse de vereda para evitar gente, quedarse con hambre en casas ajenas por vergüenza de pedir más, comer empanada de masa cruda en fiesta por error y mandar mensajes ebrios o equivocados criticando a la persona destinataria.
Comparten anécdotas como irse a mitad de obras de teatro por error de sala o sed en películas largas como Lawrence de Arabia. Ríen de equivocaciones con WhatsApp por predictivo o chats abiertos.