La madre de Joaquín denunció que su hijo murió electrocutado el 10 de mayo trabajando para una empresa contratada por el municipio de San Miguel, culpando directamente a la corrupción por licitaciones amañadas a amigos del intendente.
Señaló a Aníbal Zidane y Agustín Brondon como íntimos de Jaime Méndez y Joaquín de la Torre, dueños de la firma que obtuvo el contrato irregular, dejando la camioneta siniestrada aún en el lugar sin que nadie asuma responsabilidad.
Exigió justicia por Joaquín, gritando que la corrupción municipal mató a su hijo, mientras el municipio evade cargos y la investigación avanza por amiguismo político en la contratación.