José Antonio Kast, nuevo presidente ultraderechista de Chile, promete un gobierno de emergencia por 90 días con orden donde hay caos, alivio donde hay dolor y mano firme. Hereda un país con inseguridad agravada por crimen organizado como el Tren de Aragua, que se asentó desde 2019 bajo Sebastián Piñera y peaked en 2022 con 6,7 homicidios por 100.000 habitantes bajo Gabriel Boric, bajando a 5,4 en 2025.
Expertos como Pablo Carvacho del Centro de Justicia y Sociedad cuestionan la narrativa de emergencia en seguridad, afirmando que los indicadores chilenos están por debajo de la media mundial y cercanos a la Unión Europea, y que la idea responde a motivos políticos con efectos negativos en la percepción ciudadana.
Kast destaca también una emergencia fiscal y planea recortar 6.000 millones de dólares en 18 meses, respaldado por el ministro de Hacienda Jorge Quiroz condicionado a un crecimiento del 4% anual. La economía 2025 mostró inflación al 3,5%, crecimiento del 2,5% y deuda pública al 41,5% del PIB; Jorge Berrios de la Universidad de Chile dice que la economía es resistente y no se cae a pedazos.
Kast se alinea con ultraderecha global: se reunió con Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador, Giorgia Meloni en Italia, Viktor Orbán en Hungría y Luis Abinader en República Dominicana; acudió a cumbre de Donald Trump. Juan Ortiz advierte que Chile debe equilibrar con China, su mayor socio comercial, para evitar represalias.