Durante la oración del pastor, una fiel sintió alivio tremendo en brazos y manos que siempre dolían, como si la sangre corriera, declarando estar sana en el nombre de Jesús.
Otra, Guada, tuvo fiebre y dolor de cabeza fuerte que se quitó completamente mientras oraban.
Kevin Ramírez testificó que un bulto doloroso en la espalda desapareció durante la oración, y Julián Castro sintió alivio progresivo de infección en garganta que ya no duele al tragar.