La familia Campo, en el paraje El Azul del Impenetrable chaqueño, enfrenta extrema pobreza rural para garantizar la educación de sus hijos, como Selena Campo, quien nació en 2010, inició inicial en 2013, prometió lealtad a la bandera en 2019, egresó séptimo en 2022, participó en feria de ciencias en 2023, recibió título de manicurista en 2025 y aspira a estudios superiores.
Carlos Eduardo Campo, padre, trabaja en posteo, leña para carbón y alambrados, gastando hasta 30-35 mil pesos semanales en combustible y reparaciones de motos para llevar a los chicos a la escuela albergue, donde quedan de lunes a viernes para clases, alimentación y cuidado, ya que distancias superan 30-40 km y caminos son intransitables en lluvias.
Hijos como Carlito estudian técnico agropecuario, Guadalupe termina primaria y planea secundaria; Selena cambia de colegios por falta de transporte, aprende en albergue con dormitorios, duchas y tareas grupales, enfrentando cortes de luz solar y sin internet estable; padres sueñan con que eviten destinos como achar o maternidad precoz, rompiendo ciclos de analfabetismo propio.
La escuela secundaria-albergue, construida desde cero en el monte, ofrece cuatro comidas diarias y transforma vidas, con directivos motivando a alumnos como agentes de cambio; un padre pide "trabajo a la sombra" para su hijo, simbolizando aspiraciones de progreso más allá del trabajo rural extenuante.