La picada común, preferida por sectores bajos, lideró las subas, mientras el lomo aumentó menos por baja demanda. En Liniers bajó el precio por rechazo del consumidor, pero carnicerías mantienen altos valores ante ventas reducidas de vacuna. Carniceros transfieren rentabilidad al cerdo para cubrir costos como luz y empleados, ya que venden poca carne vacuna.
Los frigoríficos enfrentan problemas por faena baja, el peor bimestre en casi 50 años, con riesgo de cierre de uno por mes. Esto se suma a la caída del stock vacuno, con una vaca por habitante cuando debería ser mayor. Los productores retienen vientres para producir más carne en el futuro, visible en tres años.
Exportar más carne abarata el precio interno, rechazan mitos de gobiernos anteriores que cerraban exportaciones. Comparan precios: un kilo de carne permite comprar dos de cerdo o cuatro de pollo.