En el Sudamericano Sub-17 en Paraguay, Brasil venció 3-0 a Argentina en el partido clave del grupo, asegurando clasificación al Mundial y semifinales, mientras Argentina necesita ganar el próximo para avanzar.
Al final del encuentro surgieron peleas con insultos, empujones e incitación a la violencia entre jugadores. Los futbolistas argentinos reaccionaron a provocaciones brasileñas, requiriendo intervención de Diego Placente y el técnico para separar planteles.
Durante el partido, jugadores brasileños acusaron racismo a un futbolista argentino por un gesto similar a un mono, evocando el caso Vinicius-Prestiani investigado por UEFA. El árbitro no detuvo el juego ni hizo el gesto antirracista, pendiente del informe post-partido sobre incidentes.
El escándalo recuerda tensiones previas y podría derivar en suspensiones.