El doctor Suárez oró por consagrar el agua que los fieles bebían, pidiendo unción para sanar, liberar, fortalecer, restaurar matrimonios con paz, amor y perdón ante pleitos, frialdad o traiciones.
Invocó restauración de autoestima en mujeres maltratadas, salud en corazón y mente, bendición para niños, jóvenes y oprimidos en Argentina y naciones.
Ministeró libertad ordenando salida de espíritus de maldición generacional, decretos de destrucción, trayendo paz, cura, gozo y restauración familiar en nombre de Jesús.