Un encapuchado entró a un comercio de Mar del Plata como cliente, exigió dinero y valuables a la empleada, que negoció para retener celular y computadora personales, quedándose con la caja antes de encerrarla en el baño.
El ladrón actuó con naturalidad, eligiendo items como souvenir; la víctima suplicó por sus pertenencias laborales. El robo refleja la naturalización del delito cotidiano.
Se insta a prevención con cámaras, vigilancia en shoppings a encapuchados merodeadores, seguridad electrónica e IA para reconocimiento y disuasión, no solo reacción post-hecho.