Un conductor mantiene una relación ambivalente con el automóvil, reconociendo ventajas e inconvenientes, pero siente que el Estado lo exprime con impuestos elevados en gasolina y otros pagos.
La autoridad federal de transporte celebra el aumento de matriculaciones, aunque los autos circulan menos y hay 1.075 personas en desplazamientos diarios. Él celebra como triunfo del automóvil y expresa sana ira contra el sistema.
Recibe amenazas de muerte por cuestionar temas importantes para los alemanes, invirtiendo miles de euros en protección, y critica la trivialización de su situación mientras otros se callan por miedo.