La hora de reír presenta bromas callejeras y cámara oculta, como un hombre rociado con pistola de agua en escalera mecánica mientras finge dormir con celular.
Otras incluyen trucos con cajas que parecen caer, artistas callejeros asustando con arbustos, falso novidente molestando transeúntes y dominadas fallidas con mochila.
Los protagonistas reaccionan con sorpresa, pero todo se revela como broma inofensiva al final.