El régimen iraní mantiene bloqueado el acceso a internet desde hace semanas, golpeando a empresas en un país de 90 millones de personas. Hajir Tajazori, empresario iraní en Hannover, no puede contactar amigos, familiares ni socios en Teherán.
Said, en Teherán, desarrolló con Tajazori un dispositivo que convierte aceite de cocina usado en biodiesel. Un litro de aceite usado contamina hasta un millón de litros de agua potable. Presentado en Gitex Berlín, interesó a inmobiliarias para instalaciones en edificios.
A través de Dorium, Tajazori apoya startups de impacto social en agua, energía y salud. El bloqueo impide viajes, exportaciones y negocios; sanciones previas ya complicaban operaciones humanitarias según Ralf Holmiring de Handelsbank en Hamburgo.
Tajazori logró actualizar software para su planta de biodiesel vía breve conexión telefónica, pero proyectos necesitan más que insistencia.