La autopsia practicada al enfermero Eduardo Betancourt, de 44 años oriundo de Gualeguaychú y hallado muerto en su departamento de Palermo con 112 ampollas de drogas hospitalarias como Propofol, Fentanilo, Midazolam y otras sustancias endovenosas, determinó una cardiopatía hipertrófica y dilatada con congestión pulmonar. Este cuadro es compatible con una falla cardíaca y respiratoria provocada por sobredosis, ya que las drogas relajan el sistema nervioso y muscular impidiendo la respiración adecuada.
Betancourt llegó a Buenos Aires hace un mes buscando trabajo, no laboraba en ningún hospital y no tenía contacto familiar desde el 30 de marzo. Su hermana lo descubrió sentado en una silla sin signos de violencia, con una vía en el codo derecho mostrando hematoma de venopuntura reciente que indica que estaba vivo al inyectarse. El cuerpo presentaba lividez cadavérica y signos de putrefacción incipiente entre 24 y 72 horas, junto a jeringas, guantes y sangre.
Se incautaron tres celulares y perfiles en redes sociales revelaron que Betancourt era influencer para adultos con 10 mil seguidores en X, cuenta en OnlyFans activa hasta el 28 de marzo con interacciones pidiendo contenido. Todas sus cuentas (al menos siete, incluyendo Instagram y TikTok) se bloquearon o privatizaron post-mortem, generando misterio sobre quién tuvo acceso a contraseñas o celular para limpiar rastros, posiblemente un community manager o contacto cercano.
Expertos como el cirujano Rodrigo Salemi y el perito Miguel Ángel Miñones destacaron fallas en la trazabilidad de lotes hospitalarios pese a cámaras en quirófanos, y descartaron homicidio por ausencia de lesiones defensivas o desorden. El caso vincula a un circuito de desvío de medicamentos, con antecedentes como 36 muertes por Propofol recreativo en Corea del Sur (2000-2011). Tati Leclerc sumó testimonio reconociendo robo de Propofol, Fentanilo y Ketamina del Hospital Rivadavia, donde trabajaba con Delfina y Fini, aunque dejó el consumo fines de 2025; conecta con Hernán Salazar, anestesiólogo muerto similarmente.
La investigación avanza sobre consumo problemático de drogas legales desviadas de hospitales, con llamados a mejorar controles en droguerías e instituciones. No hay evidencia de terceros aún, pero las redes y celulares son clave para rastrear proveedores y vínculos.