Los astronautas de la misión Artemis II monitorean en vivo el reingreso automatizado de la nave Orión hacia la Tierra, un proceso mucho más avanzado que las misiones Apolo de los 60, donde todo era manual con botones y controles.
Expertos como Pablo de León y Diego Córdoba explican que los tripulantes aseguran todos los objetos sueltos para evitar accidentes como en Apolo 12, donde una cámara golpeó la cabeza de un astronauta al impacto con el agua, causando una herida aunque no mortal.
El doctor Eladio detalla el impacto en el sistema vestibular de los astronautas, un sensor en el oído interno que detecta aceleraciones mediante lechos flotantes en líquido; al regresar de 10 días en ingravidez a alta velocidad y gravedad, genera confusión sensorial con mareos y riesgo de hipotensión ortostática los primeros días.
Se discute la readaptación muscular y ósea, con cambios visibles como hinchazón en la cara y pelo de los astronautas, y el uso de gimnasios con resistencias en la Estación Espacial Internacional, aunque no en la cápsula Orión que es más pequeña.
Argentina cuenta con estaciones terrenas de NASA, China en Neuquén y ESA en Mendoza para recibir señales del espacio profundo.